El próximo gran cambio de Facebook quizá no llegue mediante una actualización de la aplicación. Tampoco dependerá de una nueva idea de Mark Zuckerberg. Podría salir directamente de un tribunal de Estados Unidos.
Meta enfrenta una creciente ofensiva judicial relacionada con la seguridad de niños y adolescentes ya que Facebook está cada vez peor. Familias, jóvenes, distritos escolares y fiscales estatales cuestionan el diseño de Facebook e Instagram, la forma en que sus algoritmos recomiendan contenido y las herramientas utilizadas para mantener a las personas conectadas durante más tiempo.
Las indemnizaciones millonarias ocupan los titulares, pero el dinero no es la mayor amenaza para la compañía. Lo verdaderamente importante es que algunos tribunales podrían obligar a Meta a modificar funciones básicas de Facebook: el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones, las recomendaciones de amistad y hasta la manera de comprobar la edad de sus usuarios.
Meta y Facebook no son exactamente lo mismo
Antes de entrar en los casos, conviene aclarar una diferencia que suele provocar confusión.
Meta es la empresa propietaria de Facebook, Instagram, Messenger y WhatsApp. Por eso, las demandas suelen presentarse contra Meta, aunque cada proceso puede centrarse en una aplicación diferente.
Algunos de los juicios más conocidos se refieren principalmente a Instagram. Sin embargo, otros incluyen directamente a Facebook, sus sistemas de recomendación y las comunicaciones mediante Messenger.
Esta distinción es importante. No sería correcto afirmar que Facebook fue condenado en todos los casos recientes. Lo que sí puede decirse es que las decisiones contra Meta están construyendo un precedente legal que podría afectar a toda la familia de aplicaciones.
La condena de 375 millones que sí afecta directamente a Facebook
Uno de los golpes judiciales más importantes contra Meta llegó en Nuevo México. En marzo de 2026, un jurado determinó que la compañía había engañado a los consumidores sobre la seguridad de Facebook, Instagram y WhatsApp para los usuarios jóvenes.
La sanción alcanzó los 375 millones de dólares. El jurado aplicó la pena máxima prevista por la ley estatal para las infracciones examinadas durante el juicio.
El caso no se limitó a estudiar cuánto tiempo pasan los adolescentes frente a una pantalla. También analizó si las plataformas de Meta protegían adecuadamente a los menores frente a adultos con intenciones peligrosas.
Durante la investigación se utilizaron cuentas que aparentaban pertenecer a niños y adolescentes. Según las pruebas presentadas por el estado, algunas de esas cuentas recibieron solicitudes y mensajes de adultos, lo que alimentó las acusaciones de que los sistemas de Facebook podían facilitar contactos de riesgo.
Meta rechazó las conclusiones del jurado, defendió sus esfuerzos para combatir a los usuarios peligrosos y anunció que apelaría el veredicto. Por tanto, el proceso todavía no está cerrado.
Nuevo México quiere cambiar el funcionamiento de Facebook
La historia no terminó con la sanción de 375 millones de dólares. En una segunda fase, Nuevo México solicitó miles de millones adicionales y una serie de cambios en Facebook, Instagram y WhatsApp.
Entre las medidas planteadas se encuentran una comprobación de edad más efectiva, modificaciones en los algoritmos utilizados para recomendar contenido a menores y restricciones sobre la reproducción automática y el desplazamiento infinito. Algo que va a golpear fuertemente a la red social, ya que las personas cada vez postean menos en Facebook.
El estado también quiere reforzar la detección de adultos que intentan contactar con niños y limitar los riesgos presentes en las comunicaciones privadas.
Meta considera que varias de estas exigencias son demasiado amplias o difíciles de aplicar. El juez del caso también expresó preocupación ante la posibilidad de que una orden judicial termine funcionando como una ley creada por una sola persona.
Todavía no se ha ordenado una transformación general de Facebook. Sin embargo, el caso demuestra que los tribunales ya no discuten únicamente cuánto debe pagar Meta. También están evaluando cómo debería funcionar su producto.
El fallo de seis millones contra Meta y YouTube
Un día después de la condena de Nuevo México, otro jurado tomó una decisión histórica en Los Ángeles. Una joven sostuvo que había comenzado a utilizar Instagram y YouTube durante la infancia y que el uso compulsivo de estas plataformas había empeorado sus problemas de salud mental.
El jurado encontró responsables a Meta y Google por negligencia en el diseño de sus aplicaciones y por no advertir adecuadamente sobre sus posibles riesgos. La indemnización conjunta fue de seis millones de dólares: Meta debía asumir 4,2 millones y Google 1,8 millones.
Este fallo se centró en Instagram y YouTube, no en Facebook. Aun así, resulta especialmente relevante para el futuro de la red social.
La demanda consiguió que el jurado analizara funciones creadas por las propias empresas, como el desplazamiento infinito, las recomendaciones automáticas y los avisos que invitan a regresar a la aplicación. Esa estrategia podría utilizarse en otros procesos que sí incluyen a Facebook.
Meta y Google solicitaron un nuevo juicio, pero la petición fue rechazada en junio. Las compañías mantienen su intención de apelar.
El juicio de Tennessee aumenta la presión sobre Meta
A finales de julio de 2026 comenzó en Tennessee otro juicio de gran importancia. El estado acusa a Meta de conocer investigaciones internas sobre el uso compulsivo de Instagram entre algunos adolescentes y de no actuar con suficiente rapidez.
Durante la apertura del proceso, los abogados estatales señalaron funciones como las notificaciones, la reproducción automática y el desplazamiento infinito. Su argumento es que estas herramientas fueron creadas para prolongar el tiempo de uso y aumentar la cantidad de anuncios vistos.
Meta rechaza esta interpretación. La empresa sostiene que ha sido transparente sobre los problemas presentes en Internet, que trabaja para detectar contenido peligroso y que la protección de los jóvenes es una responsabilidad compartida por plataformas, familias, escuelas y autoridades.
Este juicio también se concentra en Instagram. No obstante, Facebook utiliza mecanismos similares para ordenar publicaciones, mostrar vídeos, enviar notificaciones y recomendar páginas, grupos o perfiles. Una decisión que cuestione esos mecanismos podría terminar influyendo en el resto de los productos de Meta.
Facebook afrontará otra gran prueba en agosto
El siguiente juicio puede ser todavía más relevante para Facebook. Está previsto que comience el 18 de agosto de 2026 en California y reúne reclamaciones presentadas por numerosos estados.
Una parte del proceso analiza si Meta recopiló datos de niños menores de 13 años sin cumplir correctamente las normas estadounidenses sobre consentimiento parental. También se estudiarán acusaciones de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey relacionadas con el supuesto diseño adictivo de Facebook e Instagram.
Meta afirmó en un documento judicial que el cálculo de las posibles sanciones planteado por esos cuatro estados podría alcanzar 1,4 billones de dólares. Esa cifra no es una condena ni significa que la compañía vaya a tener que pagarla. Se trata de una estimación discutida por Meta, que considera que el cálculo no tiene suficiente base legal ni factual.
A pesar de ello, la magnitud muestra cuánto ha crecido el conflicto. Facebook ya no se enfrenta a una reclamación aislada, sino a múltiples procesos que cuestionan su modelo de funcionamiento.
La batalla legal gira alrededor del diseño, no solo del contenido
Durante años, las plataformas digitales se han protegido mediante la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos. Esta norma evita, de manera general, que Facebook sea tratado como el autor de todo lo que publican sus usuarios.
Si una persona comparte un contenido ilegal o dañino, Meta no se convierte automáticamente en responsable por haberlo alojado.
Las demandas actuales intentan rodear esa protección con un argumento diferente. No culpan únicamente a la empresa por una fotografía, un vídeo o un mensaje publicado por un tercero. Cuestionan decisiones tomadas por Meta al construir sus productos.
La pregunta pasa a ser si Facebook fue diseñado de una manera que favorece el uso compulsivo, dificulta abandonar la aplicación o conecta a menores con personas potencialmente peligrosas.
En el caso de Los Ángeles, el tribunal rechazó que la Sección 230 protegiera completamente a Meta frente a reclamaciones relacionadas con sus decisiones de diseño. Si esa interpretación sobrevive a las apelaciones, podría abrir la puerta a muchas otras demandas.
Meta ya introdujo cuentas especiales para adolescentes
Meta no ha permanecido inmóvil frente a las críticas. En 2025 comenzó a extender sus Cuentas de Adolescente a Facebook y Messenger, después de aplicarlas inicialmente en Instagram.
Estas cuentas incluyen protecciones automáticas para reducir contactos no deseados y limitar determinados contenidos. También pueden desactivar notificaciones durante la noche, mostrar recordatorios después de cierto tiempo de uso y restringir quién puede enviar mensajes a un menor.
En 2026, la compañía anunció nuevos ajustes de contenido para mayores de 13 años, sistemas de inteligencia artificial para calcular si una cuenta podría pertenecer a un menor y un centro desde el que los padres pueden supervisar varias aplicaciones de Meta.
Estas medidas forman una parte importante de la defensa de la compañía. Meta argumenta que lleva años invirtiendo en seguridad y que las demandas no reflejan todo el trabajo realizado.
Los fiscales y demandantes responden que las protecciones llegaron tarde, que no siempre son difíciles de evitar y que algunas funciones diseñadas para aumentar la interacción continúan activas.
¿Qué podría cambiar en Facebook?
Una comprobación de edad más estricta
Escribir una fecha de nacimiento podría dejar de ser suficiente. Facebook podría tener que utilizar más señales para identificar cuentas de menores y colocarlas automáticamente dentro de una experiencia protegida.
El reto será hacerlo sin exigir documentos innecesarios ni recopilar todavía más información personal.
Menos estímulos para mantener conectado al usuario
En las cuentas juveniles podrían limitarse la reproducción automática, las notificaciones constantes y el desplazamiento que nunca termina. Facebook también podría incorporar pausas más visibles o detener las recomendaciones después de un periodo determinado.
Restricciones en Messenger y las recomendaciones de amistad
Las demandas relacionadas con explotación infantil aumentarán la presión sobre los mensajes privados y las sugerencias de contactos. Los menores podrían encontrar mayores límites para recibir solicitudes, mensajes o invitaciones de adultos desconocidos.
Cambios en el algoritmo de Facebook
Los tribunales podrían exigir que la seguridad tenga más peso al decidir qué aparece en el feed, Reels, grupos, páginas y eventos. Esto no significaría eliminar todas las recomendaciones, sino aplicar reglas más estrictas cuando el usuario sea menor de edad.
Mayor control sobre los datos infantiles
Meta también podría verse obligada a mejorar la detección de niños menores de 13 años, borrar información recopilada de cuentas no permitidas y obtener un consentimiento parental más claro.
¿Facebook podría desaparecer en algunos lugares?
Por ahora, ningún tribunal ha ordenado cerrar Facebook en Estados Unidos. Meta llegó a advertir que algunas exigencias planteadas en Nuevo México podrían hacer inviable la prestación de sus servicios en ese estado, pero eso no equivale a una decisión de abandonar el mercado.
Los veredictos están siendo apelados y los procesos pueden durar años. Además, una orden estatal podría terminar limitada a una zona concreta.
Sin embargo, administrar una versión diferente de Facebook para cada estado sería complejo. Si las nuevas obligaciones se multiplican, Meta podría preferir aplicar algunos cambios a todos sus usuarios. Esta es una posibilidad, no una consecuencia automática.
El verdadero peligro para Meta no está en las multas
Meta tiene recursos suficientes para soportar una condena de seis millones o incluso una sanción de 375 millones de dólares pese a que Meta cerró el proyecto del metaverso recientemente, que lo había llevado a un gran fracaso económico. Lo que puede transformar su negocio es una cadena de sentencias que responsabilice a la compañía por la manera en que diseña Facebook e Instagram.
Si los tribunales respaldan esa teoría, cada notificación, recomendación o reproducción automática podría convertirse en una decisión con consecuencias legales.
Ese es el asunto que se esconde detrás de esta ofensiva judicial. No se está discutiendo únicamente cuánto deberá pagar Meta. También se está decidiendo quién tendrá la última palabra sobre el funcionamiento de Facebook.
Los próximos juicios revelarán si la red social puede continuar realizando pequeños ajustes voluntarios o si tendrá que aceptar una transformación mucho más profunda, impuesta desde los tribunales.



